Tienes un asistente propio. Le escribes por Telegram como a cualquier persona de tu equipo, y te devuelve el trabajo hecho y publicado. No respuestas: trabajo.
Un chat de inteligencia artificial te da un texto que luego tienes que llevar a algún sitio. Esto no.
Le pides una página y te contesta con un enlace que ya funciona. Le pides un documento y aparece en tu Drive. Le cuentas algo de una marca y se acuerda dentro de tres meses.
Por Telegram, escrito o con un audio de dos minutos. No hay que aprender a escribir instrucciones raras: se le habla normal.
Está conectado a tus herramientas: tu Drive, tu correo, tu calendario, tu sistema de clientes. Trabaja dentro de tus cuentas, no en las nuestras.
Con el enlace abierto, el documento en su carpeta o el contacto ya metido. Y se acuerda de lo que decidisteis para la próxima vez.
Esta es la parte que cambia todo. No es un sitio nuevo al que entrar: trabaja dentro de tus cuentas, con tus datos, y deja el resultado donde tú ya miras.
Todo vive en tus cuentas, a tu nombre. Si un día te vas, te lo llevas entero y sigue funcionando sin nosotros.
El agujero de casi todo creador no es que falte gente interesada. Es que escriben por cuatro sitios distintos y se pierden por el camino.
Por donde sea. Entra en tu sistema con su nombre, de dónde vino y qué quería.
Antes de que te ocupe una llamada, sabes si encaja o si te va a hacer perder una hora.
El que no contesta recibe otro mensaje. El que no apareció a la llamada, también.
Cuántos entraron, cuántos agendaron, cuántos compraron. En una pantalla, no en tu cabeza.
Nadie se queda sin respuesta porque estabas grabando. Esa es toda la idea.
Esto es lo que más ahorra: no hay que inventar nada. Son montajes que ya están funcionando y que se instalan adaptados a lo tuyo.
Esto no es una lista de posibilidades. Es lo que más piden ya las personas que lo están usando.
Están publicadas y funcionando. Las montó un asistente hablando por Telegram, sin diseñador y sin programador de por medio.
Esto está en fase de prueba con un grupo pequeño. Funciona y hay gente trabajando con ello todos los días, pero se está construyendo con lo que va pidiendo quien lo usa. Si entras, lo que se te pide no es dinero: es que lo uses de verdad y que digas qué falla.
Eso es exactamente lo que hace que el que llega antes acabe con algo hecho a su medida.